Hoy juegan batas contra batas. Por un lado, historias de mujeres que supeditaron su vida a las de sus maridos. Y vidas dedicadas a los suyos hasta el final. Son las batas entendidas como un símbolo del trabajo, a veces casi invisible, de madres y de abuelas. Hoy todos se han puesto la bata. Para homenajear a las que trabajaron a cambio de un gracias o de la simple satisfacción de ver felices a los suyos.